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Será muy difícil seguir viviendo en
“Panamá la Verde” como se le conocía antes, y que gracias a individuos
como los mencionados aquí, será pronto conocida como “Panamá la Muerta”
Astrid Wolff V.
Me pregunto de qué Brisas voy a escribir, si en el lugar al que me voy a
referir ya no queda ni una hoja, luego de la incursión en el área de
ciudadanos desalmados y a quienes no les interesa en lo más mínimo con
nuestro país, fauna, flora, y mucho menos con la salud de quienes
residimos aquí, pues para poder respirar aire puro necesitamos la
existencia de los bosques y ya ni eso nos quieren dejar... Me refiero a
un área de terreno donde se presume levantarán un proyecto con el nombre
de “Brisas del Dorado”, nombre que no es otra cosa que una burla a las
personas decentes y que realmente se preocupan y quieren a su país.
Ayer en horas de la mañana asistí como suelo hacerlo desde hace 15 años,
cada martes, a la reunión del Concejo capitalino, sin imaginarme la
rabia que iba a sufrir al escuchar una comitiva de Desarrollo Urbano de
APEDE, conformada por los señores Rodolfo De Obarrio, Alvaro Uribe, la
licenciada Maribel Troya y el arquitecto Guerra, a quien solicito me
perdone por no recordar su nombre. Estos señores muy bien documentados
con planos, fotografías y diapositivas, nos enseñaron con lujo de
detalle los estragos causados en el lugar, cual bomba de Hiroshima, por
dos individuos que se hacen llamar ciudadanos panameños y muy conocidos
por ser parte de proyectos que lo único que buscan es acabar con nuestro
patrimonio de país, acción que a ellos no les interesa, ni importa, ya
que su fin es únicamente llenarse los bolsillos de dinero... Estos
señores acostumbrados como están a contribuir con fuertes sumas de
dinero a los diversos candidatos de cada campaña política para así, como
quien dice, quedar bien con todos y tener las puertas abiertas para
entrar en licitaciones cuando las hay y sencillamente hacer lo que a
ellos les plazca. En este caso tengo entendido, según me lo explicaron
los señores de la comitiva de APEDE, el terreno que nos ocupa estaba
pignorado en la Caja de Ahorros, y que siendo uno de los hermanos parte
de la junta directiva de la Caja de Ahorros, fue poco el esfuerzo que
tuvieron que realizar para hacerse del mismo y sacar adelante el
proyecto contra viento y marea, destruyendo un bosque primario dentro de
nuestra periferia.
El proyecto al que me refiero será llamado “Brisas del Dorado” y colinda
de manera directa con las áreas de Altos del Chase y Villa de las
Fuentes II. Gracias a Dios que no ocupo yo una posición que me permita
llamarles la atención a los señores que han cometido este crimen de lesa
patria; para ellos tendría varios castigos, empezando por retirarles
todo permiso de construcción y llevar a cabo proyectos de toda
naturaleza. Les impondría además una multa de 250 mil dólares y tendrían
que sembrar 50 mil árboles en el área deforestada. Por supuesto que
también castigaría severamente, por decir lo menos, a los funcionarios
de ANAM, partida de ladrones que con seguridad cobraron o recibieron una
suma de dinero para permitir semejante proyecto. El nombre de la empresa
que desarrolla el proyecto es Sollar Sollar Quing o Ceremin, nombres
ficticios y que al buscar información de ellos no detalla quiénes son
los verdaderos dueños de lo que ellos llaman “proyecto”, y yo llamo
crimen.
Aprendí también durante la sesión del Concejo, que, salvo empleando una
fuerza casi hostil y de guerra, no vamos a tener nada por lo cual
sentirnos orgullosos jamás, con los así llamados promotores, quienes
parece que nacieron de la nada, pues carecen de sentido humanitario y de
responsabilidad. Me pregunto constantemente para qué se forman en este
país agrupaciones como ANAM, cuyas siglas para mí encierran algo así
como Asociación Nacional de Animales Mansos o Mensos, pero hay que ser
bastante (mensos o mansos) para permitir lo que está pasando en este
caso y en otros similares.
Es increíble que se haya deforestado 10 hectáreas de bosques sin tener
permiso de nadie; esto demuestra la calidad de funcionarios de nuestro
gobierno. ¡Qué vergüenza y qué dolor para todos los niños! –y entre
ellos mis nietos–, quienes no tendrán la oportunidad de ver un monito
tití, un conejo de monte, una mariposa, o cualquier otro animal
inocente, porque con monstruos como los que llevan adelante este
proyecto de “Brisas del Dorado” nos será muy difícil seguir viviendo en
“Panamá la Verde” como se le conocía antes, y que gracias a individuos
como los mencionados aquí, será pronto conocida como “Panamá la Muerta”.
La autora es representante de la Junta Comunal de San Francisco
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