Destrucción

Usted puede creer   que en este lugar había cientos de árboles que formaban parte de un bosque semi-virgen.

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Urbanismo mezquino amenaza el ambiente

SOFIA K. DE KOSMAS
skosmas@prensa.com

FECHA: 05/06/04

  Un día antes de conmemorarse el Día Mundial del Medio Ambiente, residentes de 13 comunidades en las áreas revertidas y El Dorado, cuestionaron a la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) por urbanizar áreas boscosas que inicialmente se las habían presentado como valor agregado a las propiedades que adquirieron en el área revertida.

Paralelamente, criticaron a la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) por no cumplir a cabalidad su rol como entidad protectora de los bosques.

Estas manifestaciones surgieron ayer durante un simposio organizado por la Defensoría del Pueblo en el que participaron varios grupos ambientalistas.

Para contrarrestar la problemática, estas comunidades se han organizado como sociedad civil para mejorar la calidad de vida de los residentes del área.

Raisa Banfield es residente de Clayton. Ella explicó que a la hora de vender casas, la ARI "promociona" proyectos con áreas verdes muy diferentes a lo que el comprador recibe "al final del día".

Carlos Varela, otro residente de Clayton, presentó algunos documentos sobre el caso de un lote que desde hace un año pelean con la ARI para evitar su venta, porque es parte del atractivo para comprar en el área.

Ante las críticas, el jefe del servicio Forestal de la ANAM, Raúl Gutiérrez, presente en el simposio, se defendió diciendo que la institución no puede controlar el proceso de deforestación nacional en exclusiva. Se necesita, dijo, la colaboración de otras entidades gubernamentales, como el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, para controlar qué áreas son para cultivos.

Citó como ejemplo los más de 150 mil campesinos que actualmente extienden las fronteras agropecuarias que amenazan las áreas boscosas protegidas.

De acuerdo con estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Panamá tiene una deforestación anual de unos 517 kilómetros cuadrados. A este paso, se calcula que en 50 años no quedarán bosques.

El paso del Corredor Norte atraviesa el Parque Camino de Cruces. En la foto se observa la devastación de uno de los pulmones de la ciudad capital

 

 

 

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